
La meritocracia contra su propio éxito
19/10/2006
Consideremos la identidad visible del wikipedista, forjada a base de todo lo que haya aportado al gigantesco compendio del conocimiento humano en que ésta habita: ¿no constituye el verdadero motor de la Wikipedia, de su crecimiento exponencial? Más concretamente el papel que juega cada identidad, que va sumando aportaciones textuales, correcciones de estilo u ortografía, mantenimientos técnicos o debates… Que va construyéndose en base a una serie de méritos y obteniendo así más autoridad y peso en sus actuaciones. ¡Entre wikipedistas hasta es habitual otorgarse premios!
Todas esas identidades interaccionando mientras evolucionan, creando en paralelo, acatan algunas normas y principios básicos (el punto de vista neutral, cierta etiqueta, no copiar descaradamente…), pero se rigen de modo implícito por un sistema meritocrático sospechosamente semejante al de los desarrolladores de software libre. No podía ser de otro modo: los wikis fueron diseñados inicialmente por y para programadores, la herramienta fue apropiada para una enciclopedia y ahora contagia de cierta ética hacker todas las relaciones que alberga. Esto es, claro, sólo una manera de entenderlo.
Y ahora llegan los vándalos por miles, atraídos por la actividad de ese ecosistema que ha alcanzado los primeros puestos de Alexa, infinitos resultados de Google, repercusión académica y empresarial, y un largo etcétera de indicadores de la nueva cultura de la atención. El vandalismo pone a prueba constantemente la calidad de la Wikipedia porque es justo lo opuesto a la ética hacker, un concepto muy amplio que comprende el autobombo, la búsqueda del beneficio propio, las disputas o el individualismo, entre otras cosas, y que tal vez por eso mismo sólo pueda ser combatido con más ética hacker.
¿Para que la Wikipedia no muera de su propio éxito el dictador benévolo debe ser ahora más benévolo que nunca, el sabelotodo más humilde que nunca, el traductor más preciso que nunca, el administrador más atento que nunca?